La elección de una palabra en vez de otra no es una cuestión baladí. El uso del lenguaje configura la realidad, la muestra de una determinada manera y es por eso, que a lo largo del tiempo se han ido sustituyendo expresiones para mostrar con más acierto lo que sucede a nuestro alrededor o por el contrario, ocultarlo.

Es tal el peso que tiene la palabra que ya un filósofo dijo aquello de que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”(Wittgenstein) y, de un modo parecido, lo de que “lo que no se nombra no existe”( George Steiner).

Todo este preámbulo viene a raíz del Día Internacional de la mujer. Un día que, al menos en España, viene cargado de celebraciones, carreras y actividades varias, centralizadas en mostrar a la mujer en todos los espacios públicos habidos y por haber en cualquier pueblo, ciudad o comunidad.

El Día de la mujer se ha convertido en una festividad, y esto, no es casual. Se ha pervertido la existencia de este día para borrar de él la carga reivindicativa convirtiéndolo en una fecha equiparable al día de San Valentín.

Lo que no se nombra no existe y es por eso, que hoy, se ha eliminado de este día toda alusión a la lucha por la igualdad de derechos, a la lucha por la dignidad, a la lucha por ser y seguir existiendo.

El Día de la mujer ha pasado por el maquillaje del marketing y se publicita como un día más de fiesta en el calendario. Con sus insignias, sus camisetas y su look particular.

Confieso que mi feminismo no concibe que una lucha vaya de la mano del marketing. Así que nos mantendremos fieles al espíritu de Beauvoir, Irigaray, Valcarcel, Camps, Amorós, y de todas aquellas mujeres que tengan en su discurso un pensamiento propio.

No es casual, decíamos, que el Día de la mujer haya tornado en fiesta. Una fiesta no da miedo, una fiesta implica diversión, una fiesta no incomoda…y las mujeres, lo han aceptado y se han convertido en cómplices de la misma sociedad que las ningunea y las domestica con este día de fiesta, convirtiéndolas así en conspiradoras de su propia invisibilidad.

El Día de la mujer no puede ser una fiesta porque con ello pierde toda la fuerza reivindicativa y se diluye en el calendario como un acontecimiento más y no como un hecho extraordinario en donde mostrar las carencias e injusticias de una sociedad que le marca el camino desde la cuna.

Acaso, ¿hoy podemos celebrar las mujeres asesinadas en España?, ¿merecen ellas una explosión de brilli-brilli? Acaso, ¿es motivo de fiesta las vejaciones que sufrimos por ser mujer alguna vez en nuestra vida?…¿¡qué tiene eso de festividad, de pachanga de alegría!?

Las mujeres hemos vuelto a perder la batalla contra el patriarcado, convirtiendo en fiesta lo que debería ser una lucha, un temor, una amenaza al poder establecido.

Sutilmente se ha desdibujado el motivo que dio lugar a este día, sutilmente se ha jugado con la palabra para dulcificar lo que era una lucha por el bien común de las mujeres hasta convertirlo en un «día de fiesta”.

No seamos cómplices de la manipulación porque no hemos ganado los espacios públicos, ni estamos seguras en las calles. Nos han dado permiso para salir hoy a la calle, “permiso” para hacer creer que el mundo es de las mujeres, ¡mentira!. Si fuera una lucha, nadie nos hubiera dado permiso.

Ninguna sociedad ha dado jamás permisos ni privilegios a las mujeres, nosotras, ellas, las mujeres insultadas, las feministas feas y gordas y mal folladas son las que han conquistado sus propios derechos a paso lento. Y, flaco homenaje les hacemos a ellas y a las asesinadas, saliendo hoy a la calle como si de un día de fiesta se tratara.

El feminismo es lucha, y por eso molesta. Es el pepito grillo de una sociedad que no quiere escuchar. El feminismo es enfrentamiento, porque pone el espejo delante de quien no quiere ver la injusticia.

El feminismo no puede ser rosa, porque está teñido de la sangre roja de las mujeres muertas y del negro por su perdida.

El feminismo está siendo denostado, una vez más, lo fue así desde sus inicios, creando falsos enfrentamientos para que las mujeres huyan de él. Porque la unión hace la fuerza.

Se crean falsos enfrentamientos cuando el feminismo solo pondera una realidad (aunque desde varias propuestas), la del derecho a ser mujer, el derecho a ser libre, el derecho a tener los mismos derechos, que no serían otros que los Derechos Humanos.

Las feministas siempre fueron insultadas y ahora no iba a ser menos. Divide y vencerás es el slogan siniestro que una sociedad miedosa de feminismo, proclama para que sus individuos lo materialicen y lo hagan realidad.

Hoy es el Día internacional de la mujer, hoy no es día de fiesta, hoy es día de concienciación, de lucha, de grito, de pelea. Hoy no es San Valentín, no te dejes engañar por el marketing.


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