Descansamos un poco. Observamos, pensamos y reflexionamos. En ésta reflexión en voz alta, porque a veces hay que hablar en voz alta para comprobar que lo que decimos no es demasiado incoherente, decía, que en esta reflexión en voz alta, se trata de masticar y poder tragar, interiorizar sin indigestarnos la realidad de un terrorismo a escala mundial.

Es curioso, que el terrorismo (terror=miedo; -ismo=doctrina) es mundial mientras que el dolor es algo tan personal, tan individual que cuando nos juntamos para compartirlo diría que se diluye, se difumina dando lugar a otra cosa que no se nombrar.

Miedo, rabia, tristeza, ira… todo junto y por separado se ha adueñado por un momento de nuestra alma y se han ido sucediendo los sentimientos como hojas que pasan y que configuran nuestro álbum personal.

Atendemos al periodismo visual, a los comentarios en las redes, oímos al periodismo de cascos y pecera que siempre nos ha acompañado como narrador de historias e intrahistorias y entre tanta charla, palabras y comentarios surgen las primeras dudas, los primeros «peros», los primeros «qué».

No os preguntáis acaso, ¿de dónde surge el deseo de matar y la acción de hacerlo?. No os surge la pregunta de si no se puede evitar, y no me refiero a evitar un atentado en concreto sino en evitar el asesinato en general, la muerte provocada por unas manos que también pertenecen al género humano.

Después de escuchar voces que buscan culpables, sólo culpables, que convocan a las cruzadas, que hablan de política, partidos, democracias y dictaduras me doy cuenta de una cosa, nadie, absolutamente nadie habla del ser humano sino de estamentos, de instituciones pero no de los pequeños y miserables individuos que los conforman y que les dan vida.

¿Podemos erradicar el terrorismo?, mi respuesta es sí. Esa es la parte positiva, la negativa es que no se logrará ni hoy ni mañana.

El terrorismo, como cualquier organización, está formado por individuos que deciden, en un momento dado, convertirse en asesinos, y eso es lo que debemos cambiar: la razón, el motivo, lo que les mueve a hacerlo.

Nadie nace siendo terrorista, nadie nace odiando. El odio, la maldad se enseña y se aprende.

«Soy yo y mis circunstancias», como decía Ortega y Gasset, lo que me confiere como persona y me lleva a actuar de una manera u otra.

Ya sé que está muy manido lo que voy a decir pero, a falta de otra propuesta mejor, opino que sólo la buena educación conseguirá que un día, en éste planeta llamado Tierra, esté habitado sólo por «seres humanos». No por personas, no por ciudadanos sino por seres humanos.

Por desgracia, no será ésta generación ni la siguiente quien lo vea pero cuanto antes se comience antes se conseguirá un mundo en paz.

Si somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos cuando ocurren hechos tan deleznables, por qué no ampliarlo a nuestra rutina diaria. ¿Por qué no ser humano todos los días? Plantemos ya la semilla para que empiece cuanto antes a germinar.

Y mientras, ¿dejamos que nos maten?, no. Se lucha contra el terrorismo pero no se le echa más gasolina al odio. Así de fácil.

Generemos justicia social, reparto equitativo de la riqueza, un acceso universal a la enseñanza, evitemos los dogmas, intentemos configurar un mundo en donde los que sobreviven puedan Vivir.

No se trata de rendirnos, al contrario, se trata de trabajar más y mejor de como lo hemos estado haciendo hasta ahora. Porque el terrorismo de hoy no es más que la consecuencia de olvidarnos de la humanidad y ponderar los estamentos, los Estados, las religiones…

Alguien que no pasa hambre, no robará. Alguien que tiene hogar, no vagabundeará, alguien que valora la vida no matará, alguien que siente la paz no guerreará.

Echo en falta mentes claras que muestren lo que está pasando sin caer en tópicos, obedientes sólo de si mismos y no de sus egos. Unas mentes que sepan comunicar desde la tranquilidad, desde la razón, pero con pasión, hacia dónde debemos encaminar los esfuerzos.

Estoy segura de que las hay pero en éstos días, con tanto ruido alrededor, no se les oye.

Los sabios de este siglo, por favor, manifestaros ya.