Escucha:

Haré para ti un jardín de rosas, y de mimosas, y salpicaré de violetas un sendero que te conduzca hasta mí. Me encontrarás, porque jamás me esconderé y porque siempre estaré al final de cualquier camino.

Renacerás de nuevo y serás inocente otra vez. Porque has vivido desde que los dioses fueron creados y te sientes agotada.

Aún no has desvelado todos los misterios de la vida y luchas contra todos sus monstruos… Pero llegará el día, porque soy vieja y lo sé, en el que volverás a mirar más allá del horizonte, en donde volverás a ser libre, en donde los monstruos habrán sido desterrados.

Y en ese tiempo, en el tiempo en el que vuelva a haber luz, verás mi isla.

Allí te estarán esperando hermosos animales, flores hermosas y cielos hermosos. Y yo te estaré esperando bajo el árbol del paraíso. Renacerá de nuevo el Edén, te lo prometo, ten fe.

Soy yo quien habla, quien ha vivido siglos, habla. Quien sabe la verdad, te está hablando. Escucha y cree.

Debes creer porque ya has visto milagros: nuestro encuentro, nuestros sentimientos, nuestra vida son milagros y milagros han obrado y volverá cada cosa a su lugar, a su origen y en tu origen estará también mi isla, que no tiene lugar y sin embargo existe.

Romperá el mar en tus pies y te purificará, y yo, no te perderé de vista. Y tendrás asida mi mano aunque no lo sepas porque yo estaré sujetándote. Y podrás bucear en otras aguas porque en cualquiera de ellas seguiré aferrando tus manos. Y volverás a acunarte entre mis brazos y volverás a ser…

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