No, no es la vieja y mal anunciada “guerra de sexos”, si fuera una guerra habrían muertos por ambas partes y no solo en el “bando” de las mujeres.

Los asesinatos que se están produciendo en España, las mujeres muertas que sirven para seguir sumando estadísticas, no estaban en guerra con los ofendidos hombres, lo que hacían era estar vivas hasta que un hombre decidió que ya no pintaban nada en esta vida.

La manipulación y las falacias están intentando silenciar a las mujeres que quieren seguir pisando el mundo, un hecho que parece molestar a algunos hombres y que lo interpretan como un ataque.

En la mayoría de las manifestaciones en redes sociales que se han expuesto en estos días, perfiles de mujeres escribían que ellas no tenían nada en contra de ellos. Como siempre, la mujer, evitando que el lobo se despierte.

Resulta que para defendernos y gritar que nos matan tenemos además que ponerles paños calientes a ellos, a los machos alfa, para que no se enfaden, no vaya a ser que no se quieran casar con nosotras.

Expresan los hombres estos días que no todos son iguales, que a ellos también les duele que maten a sus hijas o hermanas, pues os digo una cosa, si os duele, si os ofende, si sois diferentes, DEMOSTRADLO, y demostrádselo también al compañero de barra con el que os giráis para mirar el culo de la tía que pasa, demostradlo con una actitud participativa en lo que también es vuestra casa (y no solo la de vuestra mujer), demostradlo dejando de babear con los ángeles de Victoria Secret, demostradlo haciéndole el vacío al que presume de “en mi casa mando yo”.

Vosotros, hombres ofendidos, entended que las mujeres estamos siendo asesinadas y que no podemos ocuparnos de vuestros egos cuando salimos a la calle a gritar que dejen de hacerlo. Algo, que por otra parte, no sirve de nada salvo para mostrar nuestra dolor que no nuestra rabia porque la rabia es violenta y no nos la permitimos, porque si lo hiciéramos, entonces sí que sería una guerra.

La siguiente reflexión va para todos aquellos hombres ofendiditos que sienten que se les mete a todos en el mismo saco:

Imaginad que en España, a fecha de hoy, hubieran asesinado a 50 mujeres españolas y que los asesinatos los hubiesen cometido, por ejemplo, inmigrantes. ¿Sabríais entonces que es lo que hubiera pasado?, que vosotros, hombres ofendiditos os hubierais tirado a la calle a apalear a negros y moros,  de manera indiscriminada, tratándolos a TODOS como asesinos. Hubierais quemados mezquitas y habríais destrozado todo lo que no oliera a sangre española porque a vuestras mujeres no las mata nadie…salvo vosotros. Pero, como resulta, que los asesinos son de vuestra raza, color y credo, entonces, no hacéis nada salvo ofenderos.

No me siento cómoda escribiendo este artículo, y reconozco escribirlo desde la ira y por ende desde la violencia pero es lamentable que las mujeres no podamos exigir estar vivas sin antes pedir disculpas y buscar frases que mantengan el ego de los machos intacto.

«Hace siglos que las mujeres han servido de espejos dotados de la virtud mágica y deliciosa de reflejar la figura del hombre, dos veces agrandada. (…) Eso explica lo nerviosos que los hombres se ponen bajo la crítica de las mujeres (…) pues si ella quiere decir la verdad, la imagen del espejo se encoge».- Virginia Woolf. Una habitación propia

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