Hay tristeza en el ambiente. Me doy cuenta al salir a la calle un día cualquiera. Paseas por las calles de Murcia y apenas te encuentras con una sonrisa si no es obligada, forzamos los labios e intentamos hacer una mueca que requiebre el dolor. Apenas dura unos segundos porque queremos sonreír pero no se puede. Se ve la tristeza en los ojos de mis congéneres. Esperando el autobús, en la cola del banco, en la compra.

Caminamos cabizbajos con  el pensamiento perdido en las preocupaciones y es que la maldita realidad ha teñido de gris oscuro esta ciudad.

Somos personajes en blanco y negro que elaboramos el día a día a base de restricciones. Ya no hay caprichos. De pequeños era una piruleta la que nos devolvía la fe en el mundo, más tarde, en la adolescencia nos conformábamos con comprar la revista en cuya portada se exhibía nuestro actor preferido, de adultos era un cine, una cena…caprichos que se han esfumado de nuestras manos y vagamos como castigados por algún delito desconocido.

Veo rostros de hombres ajados, y no por la edad sino por las penas. Rostros que en otra época significaban una posguerra y que ahora son el reflejo de una economía hostil.

Trabajar y vivir se ha vuelto una utopía. Como los esclavos, sólo podemos sobrevivir. La vida se ha convertido en un lujo. Tristeza la que está sembrada y arraigada ya en cada alma. Subsidios, subvenciones, prestaciones, sub-vida.                         06/10/2015

 

Hoy he paseado cerca de una oficina de desempleo en el Barrio del Carmen de Murcia y he tenido la sensación de andar entre zombis.

Apostados cerca del edificio se encontraban ante sus puertas, aún cerradas, un número reducido de trabajadores no remunerados (me niego a llamarlos parados o desempleados porque eso es mentira, porque el desasosiego les impide estar parados y su tiemplo está bien empleado en economizar las migajas).

Sus ojos estaban perdidos, daba la sensación de que viven en otro mundo, tal vez soñando, tal vez recordando otra vida que fue. A medida que avanzaban los minutos entraban desde las distintas partes de la plaza nuevos zombies que no veían más allá de sí mismos porque sienten que no hay más vida alcanzable que su propia vida. Y jode.

Jode ver a lo que eran seres humanos convertidos en sombras de sí mismos arrastrando una pena que les sobrepasa, castigados por un delito que nunca han cometido.                          07/10/2015

Comparte ahora...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin