Dinamarca se une al grupo de países europeos que prohíben el uso en público del niqab y del burka (prendas que tapan el rostro de la mujer). La medida se toma bajo el argumento de la seguridad, un argumento basado en el miedo para imponer leyes cada vez más restrictivas.

Sobre el uso de este tipo de prendas se ha escrito ya mucho, mi opinión personal fluctúa entre el rechazo y la aceptación.

Por un lado la libertad religiosa debería respetarse puesto que forma parte de la parcela individual de cada uno, el problema es que vivimos en sociedad y lo que se acata de manera individual por fe puede chocar con la convivencia social o incluso con los derechos humanos.

Por otro lado, que desde el estado se imponga una forma de vestir para salir a la calle, como la de no cubrirse el rostro, puede parecer lógica pero ¿dónde queda entonces la libertad del individuo?.

Quienes están en contra del burka suelen alegar dos cosas, una, ya la hemos visto, la seguridad, y otra, que las mujeres están sometidas a llevarlo por culpa de una religión que las denigra tapándolas de los pies a la cabeza. Da igual que la mujer diga que lo quiere llevar libremente, se presupone que no es así.

No podemos remediarlo, opinamos desde nuestra tradición europeísta y cristiana y nos cuesta entender todo aquello que no nos han inculcado.

Nos resulta fácil comprender que existan mujeres que se retiren a conventos de clausura, que decidan encerrarse de por vida, nos resulta más fácil comulgar con nuestros propios ritos que, si se los viésemos hacer a otras culturas y/o religiones, etiquetaríamos como salvajes.

No me siento capacitada para opinar sobre el uso o no del burka, por un lado porque como mujer me parece horroroso que una sociedad, una religión o los individuos XY decidan cómo debemos mostrarnos en público pero, por otro lado, mi concepto de la libertad me dice que cada mujer debe poder vestir según sus propias convicciones.

Aquí muchos me diréis que no son libres de elegir puesto que están “contaminadas” por la sociedad en la que se han desarrollado.

En eso puedo estar de acuerdo pero, ¿por qué somos capaces, desde nuestra sociedad y creencias, de ver con tanta claridad el burka de las mujeres musulmanas y no vemos nuestros propios burkas?

El burka de las otras mujeres

Las mujeres que creen que por no taparse el rostro ni el cuerpo piensan que no llevan burka tengo que decirles algo y es que están equivocadas. En sociedades en donde la religión no marca la forma de vestir o de vivir no están libres de sus propios burkas.

Las otras mujeres, las que no se cubren, llevan el burka de la cirugía estética; el burka de los problemas alimenticios; el burka de la juventud a cualquier precio.

Estos otros burkas son la imagen prediseñada e impuesta por una sociedad que ve en la mujer un producto, un útil. La Mujer como concepto y no como realidad.

El burka del que no se habla es el de “maquíllate que así estarás más guapa”, “¿no te pones tacones?”, “o me pongo a dieta o no me pongo el bikini”…y así hasta el infinito.

Lo tenemos tan asumido, tan interiorizado que no nos damos cuenta que nosotras, las mujeres que no profesamos ninguna religión ni vivimos en una sociedad claramente opresiva y alejada de los derechos de las mujeres, también estamos sometidas por el concepto que de Mujer se ha ido construyendo en la cultura en la que hemos nacido.

Nos creemos libres de maquillarnos o no, de llevar tacones o no, de ponernos minifaldas o no…pero no es cierto.

Somos hijas de nuestra sociedad y para romper con las cadenas impuestas por la tradición y de forma inconsciente debemos hacer un trabajo de análisis que nadie va a hacer por nosotras y que no todas van a querer hacer porque no quieren defraudar a quienes esperan de ellas que se muestren como “mujeres como dios manda”.

Es fácil juzgar a las otras culturas, a las otras sociedades a las otras religiones, pero, ¿nos hemos detenido a reflexionar sobre cómo nos comportamos nosotras, desde donde surgen nuestras acciones que creemos ejercerlas desde la libertad?

¿Acaso sentencias como las de la manada no condicionan la vida de la mujer?, ¿acaso las mujeres asesinadas en España no muestran con claridad que no somos una sociedad con derecho a opinar sobre las demás puesto que seguimos teniendo la conciencia de que la Mujer es un objeto de la sociedad para uso y disfrute de la misma y no un individuo de pleno derecho e independiente de obligaciones impuestas?

Todas llevamos burka, solo que algunos están más prohibidos que otros.