Según se cuenta en los libros de Historia el hombre fue un ser que se buscaba las habichuelas yendo de un sitio a otro hasta que encontró un lugar en el que asentarse y dejó de pasear por el mundo para en vez de buscarse el alimento comenzar a cultivarlo.

Nuestros antepasados dejaron de ser nómadas para convertirse en sedentarios hace aproximadamente unos 10000 años. Un hecho que comenzó a configurar este mundo que conocemos.

Pero, no vamos a hablar del pasado, vamos a detenernos en los problemas que está generando para muchos el hecho de la inmigración, el hecho de que hoy en día hayan seres humanos que necesiten buscar las habichuelas fuera de sus lugares de origen.

Los países civilizados, los que proclaman la libertad, la democracia y la igualdad de oportunidades, están cerrando fronteras y convirtiendo el Mar Mediterráneo en el cementerio de cientos de personas que no poseen ni blanca piel ni dinero en los bolsillos.

Hay argumentos para todos los gustos para negar la ayuda a estos seres humanos que comenzaron su éxodo antes incluso de ponerse a caminar, antes incluso de mojarse los pies.

Los argumentos de los que están a este lado, en la Europa de Aristóteles y Platón pero también la de Mussolini y Hitler, defienden su espacio vociferando lo siguiente:

  • Aquí no caben. No hay espacio ni bienes para todos.
  • Se trata de mafias que mercadean con seres humanos y no vamos a ser cómplices de ellos.
  • Entre ellos se encuentran terroristas que vienen a destruir nuestra civilización.
  • Si rescatamos a unos se producirá el efecto llamada y vendrán más…

Desde fuera todo esto suena a no me toques lo que es mío, cuando ese mío, realmente no es literalmente tuyo sino que lo estás ocupando por un momento espacio-temporal determinado.

Nos hemos pasado la historia conquistando, reconquistando, batallando y aniquilando a seres humanos de lugares que no “eran el nuestro” pero, ahora, defendemos con uñas y dientes este trozo de tierra porque vienen los “otros”.

Fueron miles los españoles que un día tuvieron que comenzar a caminar para huir de una guerra que los condenaba a la muerte. Hoy, son muchos los españoles que por culpa de una crisis de la que no son responsables, viven en Holanda, Francia o Inglaterra como en el siglo XX lo hicieron ya sus abuelos.

Al parecer nosotros sí que podemos buscarnos las habichuelas fuera de España pero el resto del mundo no puede venir aquí para mejorar su vida.

Pues bien, siguiendo los argumentos de quienes consideran que si naces en un lugar determinado no te puedes mover de él, aunque ese lugar no sea el mejor de los mundos posibles, a ellos, les diré que cada uno se vuelva a su casa y dejen de invadir las provincias españolas con sus desplazamientos.

Migración en España

Si naces en Andalucía, te jodes y te quedas allí aunque te mueras de hambre. Si eres de Extremadura ni se te ocurra irte a Madrid porque, se siente, pero, tú no has nacido en la capital…y así hasta el infinito.

¿Se entiende el argumento? Pues eso. CADA UNO A SU CASA. Los murcianos en Murcia, los de Jaén en Jaén, los de Cáceres en Cáceres y, es más, si eres de un pueblo de Murcia, nada de irte a buscar trabajo a la ciudad, te quedas en tu pueblo y trabajas donde puedas.

¿Qué eres un lumbreras y podrías dar con la clave para acabar con el cáncer? Pues te jodes y te dedicas a plantar tomates que para eso has nacido en Murcia, ¿qué vas, a ir a quitarle el puesto al científico de la comunidad Autonómica en la que no has nacido? ¡Pues no!.

Bien, creo que esto se entiende y se entiende además que es algo absurdo, pues bien, a nivel global es lo mismo. ¿Os imagináis que mañana mismo Madrid dijera que todos los que no han nacido en Madrid deben salir de su territorio, que Madrid para los madrileños?

Y no me vengáis a decir ahora que todos los que se van de Extremadura a Madrid se van con un contrato de trabajo debajo del brazo porque todos sabemos que son muchos los que llegan a la capital a “probar suerte” unos la encontrarán y otros tendrán que marcharse en busca de su suerte a otra comunidad.

Santiago Abascal, presidente de VOX me chiva la Wikipedia que nació en Bilbao y siguiendo los razonamientos expuestos, debería abandonar cualquier comunidad española y trabajar única y exclusivamente en Bilbao puesto que uno no debe abandonar su lugar de nacimiento.

Pablo Casado, actual presidente del Partido Popular, nació en Palencia por lo que esperamos que desarrolle sus conocimientos y encuentre trabajo en dicha localidad y no le quite el trabajo a nadie de Madrid o de ninguna otra ciudad en la que no haya nacido.

Albert Rivera, presidente del partido Ciudadanos, nació en Barcelona por lo que seguro que se mantendrá en dicha localidad para ejercer su profesión, porque cada uno debe quedarse allí en donde nació y desarrollarse en dicho lugar sin invadir ninguna otro lugar.

Porque, qué sería de los madrileños si dejaran entrar a todos los que quieren buscar un futuro mejor en su comunidad, si aceptan a uno se producirá un efecto llamada y todos querrían ir allí y eso no puede ser. Madrid para los madrileños.

Cuando los problemas son a nivel internacional dejamos de verlos, los sentimos como ajenos a nosotros porque se muestran de una forma global, no se ve al individuo que entra en el mar, no tiene un nombre y mucho menos una historia que contar, se ve en el conjunto de la inmigración, en el conjunto de “los problemas internacionales”.

Vemos a un conjunto de personas y no a cada uno de los seres humanos que lo configuran y por eso, Europa, puede mirar a otro lado y no socorrerles, porque para Europa, un ente al fin y al cabo, no hay seres humanos. Hay conceptos como el de migración, como el de mafia, como el de corrupción, como el de tercer mundo…

Europa no tiene a quién rescatar porque no ve a los seres humanos que configuran al hecho de la inmigración. No hay personas hay conceptos y los conceptos no necesitan ayudas.

En el tema de la inmigración nunca nos vamos a poner de acuerdo porque unos ponen el foco de atención en el hecho y otros, a los que se les quiere insultar llamándoles buenistas, ponen la atención en los individuos que configuran ese hecho.

Unos hablan de mafias para no actuar, los otros de las personas que están a la deriva. Unos hablan de conceptos, los otros de individualidades. Unos hablan de política, los otros de humanidad. ¡Imposible entendernos si no estamos ni siquiera hablando de lo mismo!

Mientras tanto el Mediterráneo sigue llenándose de muertos, de personas individuales que tenían un nombre antes de mojarse los pies, que tenían una historia en la que seguro habían más personajes: padre, madre, hermanos, hijos…antes de mojarse los pies por última vez.

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