Imagina que has abierto un negocio en un barrio de tu ciudad, alrededor tuyo compruebas que las tiendas ceden un porcentaje de sus ganancias a una empresa que no tiene nada que ver con el negocio, una empresa que no ha invertido en la compra de dichos productos, que no paga el alquiler de la tienda, ni los impuestos de autónomo, ni nada de nada, solo tiene las fotografías de los productos que venden las tiendas pequeñas y solo por mostrarlas se lleva un porcentaje.

¿Vosotros pensáis que eso podría pasar en un barrio real?, entonces, ¿por qué vemos normal que pase en el “barrio online”?.

¿Por qué se permite que una empresa como Amazon se quede con un 15% de las ganancias de otra empresa?

Estamos alimentando a un monstruo sin saberlo perjudicando, una vez más a las pequeñas tiendas, en este caso tiendas online, que tienen la ilusión de vender sus productos a través de internet.

Amazon es a las tiendas online lo que un chulo es para una puta. Ellos exigen, te dicen cómo, cuándo y cuánto, la inversión la haces tú y ellos se quedan las ganancias.

Si una tienda online está operativa, tiene una url y se la puede encontrar poniéndola en San Google, ¿para qué necesitan al intermediario de Amazon?.

Nosotros, como ciudadanos, como compradores online responsables, deberíamos saltarnos a ese nuevo Vito Corleone que es Amazon e ir directamente a comprar en la tienda online que es exactamente la misma a la que se le compra a través de Amazon.

Si hiciéramos eso la tienda online tendría más ganancias y estaríamos ayudando a un autónomo a seguir adelante.

Si todas las tiendas online dejaran de alimentar a la bestia, si los compradores dejaran de alimentar a la bestia, contribuiríamos a que la gente de verdad y no un ente multinacional pudiera desarrollar su negocio y crecer.

Por otro lado, Amazon es libre de cerrar la cuenta de un vendedor cuando quiera, seleccionar aquellos productos más existosos y decidir que va a ser él quien los venda, dejando fuera a la tienda que estaba vendiéndolos. Acaso, ¿es eso justo?.

Amazon es el monstruo que nos devorará a todos con el tiempo, será el gran supermercado mundial con unas reglas propias, con un banco propio, con unas directrices a las que terminaremos por aceptar porque no habrá competencia. ¿Estáis dispuesto a eso?

Nietzsche gritó que Dios había muerto pero no, solo ha sido sustituido por otros: Google, Apple, Amazon…entes todopoderosos que marcan nuestras vidas, que  ofrecen pequeños placeres mientras nos esclavizan. Dioses a los que nos sacrificamos voluntariamente cegados por un consumismo absurdo.

Si queremos un mundo más justo debemos empezar a trabajar en un comercio más justo y no “vendernos” al matón del barrio.

¡¡Abrid los ojos!!, las tiendas online están firmando pactos con un diablo disfrazado de progreso. Es el nuevo, pan para hoy y hambre para mañana. Está en nuestras manos detenerlo antes de que acabe por monopolizarlo todo.

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